martes, 14 de febrero de 2017

Protecting Me - Capitulo 8

Publicado por Claudia K. Loayza M.
Me encontraba en el salón de música de la academia por los paneles anti-ruido que esta poseía ya que la profesora de “Composición Musical” nos había dejado de trabajo que escribiéramos una letra y si dominábamos un instrumento que lo hiciéramos con música de fondo y podíamos hacerlo donde nos sintiéramos cómodos, en fin el trabajo era muy sencillo pero por algún motivo se me estaba haciendo mega difícil por todo lo que tenía en mi mente, ya había pasado dos días desde que tuve esa tarde interesante con Adrian, supongo que el hecho de que realmente nos empezábamos a llevar bien me tenía inquieta y pensativa.


-     Dios, que difícil se me está haciendo – exclame frustrada por estar más de 30 minutos pensando una letra lo cual jamás me había pasado
-     La princesita tiene problemas – se escuchó la vos de Adrian por el salón
-     Sinceramente porque estas inscrito en la academia si tiene más faltas que asistencia en la clases – claro, si ahora me era difícil pensar en una letra ahora me sería imposible con Adrian a mi lado distrayéndome con sus faltas
-     Quien dice que he faltado – lo mire incrédula, saben que al diablo con la letra que tengo que componer – está bien, si me salte una clase
-     Por qué no me sorprende para nada
-     En fin, parecía que la princesa tenía problemas – pregunto el ragazzo, algunas vez tendrá un solo apodo con el que me llame, me empieza a cansar que me llame cada día de una forma distinta
-     ¿Por qué princesa?
-     Por cómo estas vistiendo últimamente – todo solo porque estaba utilizando de nuevo viejos conjuntos, que sería que me hubiera conocido en mi época de compradora compulsiva
-     Me vas a decir que una zapatilla con taco interno, un jean pegado, una polera holgada, un gorro, bufanda y bolso son atuendo de una principessa – lo último lo dije en Italiano, he de decir que mis zapatillas, la bufanda y el gorro era de un color similar y la polera un poco más opaco al igual que el bolso, ahora que lo miro bien el jean era el único de un color diferente
-      Seamos sinceros, ahora te viste muy diferente a como en unos inicios – tenía un bueno punto, que aún no justificaba su apodo.
-     ¿Acaso me veo mal? – porque pregunte eso
-     ¡No! – el ragazzo como que tosió y prosiguió – digo, te queda genial pero es un cambio un poco brusco
-     Ya – alargue un poco la “a” mientras me paraba y me iba del salón

Me encantaba fastidiar al ragazzo como él a mí, más parecía que yo era melliza de Adrian que Matt por lo similares que éramos, ya para estas alturas poco o nada me interesaba el trabajo que la profesora nos había dejado, decidí hacer lo mismo que el ragazzo y me pace el resto de las clases en la azotea escuchando un poco de música latina que debes hace años no lo hacía, lo última vez fue cuando mis padres tuvieron una gira por todo Latinoamérica, he de decir que  tenían muy buenas canciones como algunas que era un asco, cuando quise darme cuenta había alguien a mi lado.

-     Supongo que ser la nieta del director hace que los profesores sean más tolerantes contigo – comento Aisha, sabía que su comentario no era ofensivo ni nada parecido por lo que lo tome de la mejor forma.
-     No creo que sea por eso – mientras lo decía me mordía una uña para tratar de no contar todo, decidí elevar una rodilla más que la otra y apoyar mi cabeza en esa.
-     Preguntaría a que te refieres, pero algo me dice que no responderás – muy sabia Aisha, muy sabia
-     Estas en lo correcto, cuando sea el momento lo diré a los chicos – quería conocerlos un poco más antes de soltar la gran bomba, es decir, revelar mi gran secreto
-     A lo que venía, unos amigos me invitaron mañana a una discoteca que es de pura música latina los fines de semana y …
-     Y tú quieres que te ayude con la ropa como con la forma en que se baila – a estas alturas no era un secreto los lugares donde había estado de visita
-     ¿Me harías ese favor? – Aisha puso una cara de perrito abandonado para convencerme pero a estas altura no tenía ni que convencerme
-     Está bien – hice un suspenso dramático por un nano segundo y proseguí – pero porque extraño bailar reggaetón
-     ¿Regga… que?
-     Tienes mucho que aprender – dije moviendo mi cabeza a los lado en negación – es un estilo de música que se escucha mucho en Latinoamérica – Aisha abrió su boca haciendo un “ah” – mejor vamos a mi casa para enseñarte todo lo que debes saber

Si bien en el local de mi padre se ponía música de todo el mundo, eran casi nulas las veces que ponían reggaetón por lo poco comercial que era al ser más personas de Europa las que iban ahí. Les mande un mensaje a los chicos diciendo que no iba a poder ir a los ensayos y que practicaran sin mí,  durante toda la tarde me dedique a enseñarle a bailar de forma sensual como las latinas a Aisha, así mismo me contaba que esta discothèque tocaba música latina todos los sábados y domingos.


Me desperté gracias a la ruidosa música que provenía del apartamento de al lado, mire el reloj de la mesa de noche y me di cuenta que era las 10 de la mañana, vaya sí que dormí mucho. Me levante y me dirigí a la cocina por el hambre que me estaba dando, el día anterior no había cenado por  algunas cosas que tenía que hacer.
-     Pero mira si es nada menos que  el  bello durmiente – comento Matt desde el salón frente a la cocina, parecía que estaba leyendo algo
-     Que graciosos Matt – la música seguí y ya me estaba fastidiando – alguien quiere decirle a la princesita que baje el volumen de la música
-     ¿Qué paso? ¿El bello durmiente se levantó de mal humor?
-     Hermano, no estoy para bromas ahora – la noche anterior no había logrado conciliar el sueño muy bien por razones que ya ni me acuerdo
-     Lo que tú necesitas es relajarte un rato y disfrutar – enserio Matt me estaba diciendo eso
-     Y según tu qué puedo hacer para relajarme un poco – sorpréndeme hermanito
-     Salir a bailar un rato, por ejemplo hoy – la forma en como lo dijo me pareció muy sospechoso y conociéndolo tramaba algo -  escuche de una discothèque que toca buena música hoy, podríamos ir
-     Te conozco y sé que estas tramando algo – Matt rápidamente cambio de alegre a nerviosos – te escucho
-     Solo acompañe a ese lugar y después te digo las razones – dicho eso se fue a su habitación y cerró la puerta con seguro

Conozco mejor que nadie a mi hermano al ser mellizos y sabía que algo me estaba ocultando, pero también que no podía ser nada malo porque vamos es mi hermano, que mal podría querer hacerme. El resto de la mañana paso de lo más tranquilo, la música que estaba escuchando Mariella se dejó de escuchar hace una hora y al parecer había salido con alguien, no es que la esté espiando, pero se oía cuando alguien salía o entraba y al ser su apartamento y el mío los únicos del piso ya podías imaginar quien era. Al rato Matt me dijo que ya era hora de salir ya que era casi las 9 de la noche, según me dijo el local quedaba en 7 Rue Saint-Séverin y que por ahí de acceso únicamente peatonal por lo que ninguno llevo las motos.

Al llegar vi que el local era en un sótano al lado de una cafetería, era algo pequeño con un estilo rustico, ni bien entrabas al local había unas escales y al lado la cabina del Dj, a los pies de la escalera la pista de baile, al fondo las mesas y a un costado un pasadizo que supongo era para los baños, pero lo que más capto mi atención fue una persona que estaba en la pista de baile, la princesita.

-     ¿Te pasa algo hermano? – la voz de Matt me saco de mis pensamientos, en un momento Mariella me miro y siguió bailando el mismo ritmo de la mañana
-     Invitaste a Mariella – fue lo primero que me salió
-     Seguro Aisha la invito – cuando la menciono recién me di cuenta que estaba con la princesita, la mencionada nos vio y nos hizo una seña con la mano para que fuéramos.
-     Espero que no sea lo que estoy imaginado – Matt no respondió y simplemente se dirigió donde las chicas a bailar

Me limite a seguir a Matt a disfrutar de la noche, aunque antes de bailar me fije como lo hacían el resto de chicos y trate de imitarles, la princesita me miro e hizo un ligero gesto de risa para luego decirme: Solo déjate llevar por la música y sígueme. Ella se limitó a mover sus caderas de un costado a otro de forma sensual, en un punto de la canción me llegue a soltar y me deje llevar por la música e imite los pasos de la princesita de forma varonil.

Pasito a pasito, suave suavecito
Nos vamos pegando, poquito a poquito
Y es que esa belleza es un rompecabezas
Pero pa’ montarlo aquí tengo la pieza

Cuando me di cuenta Mariella estaba a nada de distancia de mí, ambos mirándonos, cantábamos la letra de la canción con todos en el local, aunque en mi caso más parecía que le cantaba a la princesita que en general.

Despacito
Quiero respirar tu cuello despacito
Deja que te diga cosas al oido
Para que te acuerdes si no estás conmigo

Despacito
Quiero desnudarte a besos despacito
Firmo en las paredes de tu laberinto
Y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito

El Dj cambio de canción y la siguiente fue una tanta movida que la anterior pero al parecer seguía siendo del mismo género porque las personas seguían bailando de la misma forma, la princesita me explico a media que bailábamos el tipo de genero música que era así como lo bailaban en Latinoamérica. Cuando las chicas se cansaron de bailar nos dirigieron a donde estaba su mesa, que resultó ser debido de la cabina del Dj y al costado de las escaleras, un lugar que debía de ser cotizado por su ubicación y dudaba que ellas hubieran llegado primeritas.

-     Como consiguieron este lugar – sí, pregunto sin delicadeza
-     Quien crees que fue – la respuesta de Aisha me hizo ver casi como un tonto por no imaginar quien pudo ser
-     Conozco a alguien que me reservo este sitio – fue lo único que dijo la princesita
-     Porque no solamente nos relajamos y dejamos esos temas para otra – intervino Matt y todos estuvimos de acuerdo

La noche paso de lo más activa, he de admitir que me la pase de lo más genial con la princesita, al parecer todas las veces que viajo a Latinoamérica les sirvieron de mucho porque parecía que hubiera crecido ahí por lo natural que le salía todo. Regresamos a nuestros apartamentos a eso de las 5 de la madrugada, Aisha al vivir más lejos que nosotros se fue a dormir a la casa de Mariella, el domingo paso tranquilo y entre los cuatro fuimos a dar un paseo por diversas zonas de Paris ya que hasta el momento la princesita no había ido a otro lugar que no sea la academia, el local de ensayo y unos cuantos más, esos dos días bastaron para que la princesita se integrara a la estrecha amistad que teníamos Aisha, mi hermano y yo.


Desastrosamente ya era lunes y tenía que ir a la academia, amaba la música pero odiaba levantarme temprano o siquiera que fuera lunes, después del fin de semana que había pasado en compañía del raggazo, su hermano y Aisha, a pesar de lo odioso que fuera ir temprano a clases me levante y me duche lo más rápido porque me levante algo tarde, al abrí el closet vi la ropa que había usado el sábado, consistía en una blusa de tiras rosa pálido y un jean azul oscuro, en la parte inferior de closet los zapato de taco de color parecido a la blusa. Escogí un conjunto de ropa parecido al que use el viernes pasado y me fui a mi cómoda para elegir mis accesorios, hay también estaban los aretes de circulo vacío con una piedra en forma de lagrima, un collar de flores, una rocita y el moño con el que me amarre mi cabello y por ultimo una pulsera plateadas; después de ver lo usado el sábado elegí algo más simple por lo sobre cargado de accesorios que use en la salida.

Tome mi desayuno más a lo rápido y dado el poco tiempo que tenía preferí ir en moto a la academia por lo practico que era, para mi suerte llegue a las justas a la academia y vi a los chicos en la entrada.
                                     
-     ¿Qué paso princesita? ¿Se te pegaron las sabanas? – comento el mu chistosito de Adrian, ya tomare venganza
-     No sé, dímelo tu que siempre faltas a las clases – toma esa ragazzo
-     Chicos por favor no se peleen – intervino Natalie, no entiendo como una persona tan pacifica como ella era amiga de Adrian y Clarissa y la nombro porque cuando quiere puede ser muy fastidiosa.
-     Peleando, por favor si somos como pinkys – mire al raggazo y este tenía una expresión de enojo y vergüenza por el termino pinky que solían usarlo las chicas fresas para referir a su amistad
-     Sera mejor que entremos a clases – comento Katy, los chicos empezaron a caminar y Clarissa se quedó ahí, hasta ahora no había dicho nada y tenía cara de pocos amigos
-     ¿Clarissa, te pasa algo?
-     Te interesa realmente – Clarissa jamás me había hablado tan borde que me preocupe de verdad
-     Sigues enojada por lo del miércoles pasado – si era así no tenía motivos para  enojarse hasta ahora
-     Si de verdad fueras mi amiga no me clavarias un puñal en la espalda – dicho eso se fue

No entendía que le había pasado a Clarissa para decirme eso y la verdad no tenía ánimos de aguantar sus intrigues, me fui al salón de danza y me ubique cerca del grupo de chicos, la profesora nos explicó de un concurso de baile que se iba a realizar y al que la academia siempre era invitada, pese a existir una academia de baile, por lo que hoy seria únicamente para ver quienes podría ir a representarnos ya que era un concurso a nivel de toda Europa y uno que otro país asiático, aparte de que sería una nota, por lo que nos pusimos en pareja y me toco nada más y nada menos que el raggazo.

-     ¿Se puede saber que tiene tu amiga? – pregunto el raggazo mientras esperaba que nos tocara nuestro turno
-     ¿Quién?
-     Clarissa – dirigí mi mirada a donde Adrian veía y me di cuenta que Clarissa está más que enojada, echaba humos al ver que Matt y Aisha les tocaron juntos – creo que está matando con la mirada a mi hermano o a
-     Aisha – solté un suspiro de frustración – ni yo tengo idea de que tiene, pero no tengo un buen presentimiento de como terminara esto
-     Solo espero que mi hermano no salga lastimado – la preocupación del raggazo por su mellizo era bonito
-     No creo que tenga esa intención – o eso esperaba y que no sufriera un daño colateral
-     Confiare en ti que la conoces mejor – dijo por último el raggazo, la verdad es que hasta yo empezaba a creer que no conocía como creía a Clarissa


La profesora dijo nuestros nombre y puso la misma canción que yo había bailado ya hace un tiempo el local de mi padre con las chicas de la otra academia, Talk Dirty de Jason Derulo, como el raggazo ya conocía como baila este género y por algún motivo en cuestión de baile era como si ambos supiéramos el paso que iba a dar el otro nos fue muy fácil crear una coreografía de cero. Fue tan perfecta que la profesora se paró de su mesita donde escribía las notas y alguna anotación extra. Poco a poco pasaron las parejas y para mala suerte de Matt, Aisha, Clarissa y la pareja de baile de la última susodicha, a los dos primeros les tocó bailar una salsa romántica, lo único que pude decir muy bajo fue: “Que dios nos ampare”.

El resto de las clases que compartía con Clarissa fueron iguales, ella me evitaba y yo trataba de entender lo que había hecho para que estuviera de esa forma, al final de las clases decidí que sea

-     Clarissa, espera – la nombrada siguió su camino a la salida de atrás, casi nadie usaba esa puerta porque te llevaba a un callejón, corrí un poco y logre alcanzarla – Clarissa dime porque estas así conmigo
-     Y todavía lo preguntas – aún no entendía su enojo, que yo recuerde no había hecho nada malo
-     Sera porque no tengo idea de porque estas enojada
-     Te daré una pista, sábado
-     ¿Qué tiene el sábado?
-     Recuerda que hiciste ese día – cuando lo dije me di cuenta de cuál era el motivo de su enojo
-     ¿Esta así porque salí de fiesta con Aisha?
-     Me importa muy poco que salgas con Aisha – no entendía entonces su enojo y al parecer mi cara lo demostró – Salieron con Matt a bailar y no me dijiste nada
-     Fue también Adrian, no entiendo porque solo te centras en Matt – esto no iba a terminar bien conociéndome y a ella.
-     ¡Tú eres mi mejor amiga, sabes que me gusta Matt y aun así te largas con la maldita de Aisha a un club nocturno, lo mínimo como amiga que podías hacer era llamarme para ir! – entendía a Clarissa pero joder que yo no tenía tal obligación con ella solo porque éramos amigas
-     ¡Déjate de celos y obsesión, yo no tengo tal obligación para contigo! – cada vez me frustraba más con ella e iba elevando el tono de voz - ¡Yo no tenía una maldita idea de que iría Matt y aun si lo hubiera sabia era Aisha quien debía de invitarte, si fue a ella a quien la invitaron al local!
-     ¡TÚ ERES MI MEJOR AMIGA, MALDITA SEA! Tienes que ayudarme con el chico que me gusta, no lanzarlo a los brazos de una desgraciada como Aisha, ni mucho menos dejar que bailen pegados – Clarissa había pasado el límite que por inercia y sin pensarlo le había dado un golpe con la palma de mi mano en su mejilla
-     Deja tu malditas actitudes posesivas, si sigues así Matt jamás se fijara en ti y te vera como alguien despreciable, Aisha es su mejor amiga de la infancia
-     ¡Eres una maldita, lárgate con tu nueva amiga! – dicho eso fue, pude ver lágrimas en su ojos queriendo salir y me arrepentí lo dicho
-     Clarissa, espera – pero ella ya se había ibo, solté un gritito de frustración y tape mi cara con las manos
-     Nunca creí que las vería pelear a ustedes dos – intervino una voz, cuando saque las manos de mi cara me fije en la persona que hablaba y me quede en shock – ¿Qué paso? ¿Te comió la lengua el gato?

-     Tu… tu qué haces aquí – pregunte con la voz entrecortada, porque tenía que aparecer justo ahora en mi vida

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